Más sostenibilidad en la actividad investigadora. La actividad investigadora debe ser, ante todo, sostenible

Un artículo publicado por la revista Nature Food, liderado por el profesor de la ETSIAAB UPM, Alberto Sanz, incide en la necesidad de incrementar la sostenibilidad en congresos y reuniones científicas.

20.04.2020

La actividad investigadora debe ser, ante todo, sostenible. Este objetivo también contempla la minimización del impacto medioambiental producido por las reuniones y congresos a los que asisten los investigadores. Este reto ha sido objeto de un estudio que ha dado lugar a un artículo publicado en la revista Nature Food liderado por Alberto Sanz, profesor e investigador de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y del Centro de Estudios e Investigación de Riesgos Agrarios y Medioambientales (CEIGRAM).

Miembros del Grupo de Expertos en Nitrógeno y Alimentación de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (entre los que se encuentra, el citado Alberto Sanz) han sido los encargados de analizar y proponer soluciones a este problema. Tras dos años de estudio, se han dado a conocer las propuestas del grupo -doce principios de actuación- que han quedado recogidas en el llamado Manifiesto de Cercedilla, por haber sido en esta localidad madrileña donde se gestó el trabajo hace dos años.

Los autores del artículo, cuyo título es Research meetings must be more sustainable, proponen, «mirar “más allá del carbono y del cambio climático” cuando se aborde y evalúe la sostenibilidad medioambiental de nuestras prácticas como sociedad».

En sus conclusiones admiten que el mayor impacto medioambiental derivado por los encuentros científicos tiene que ver con las emisiones de gases de efecto invernadero originadas por el transporte de larga distancia, razón por la que consideran urgente fomentar las reuniones por videoconferencia, destacando que es clave analizar las consecuencias de otros factores.

En el caso de la participación en reuniones científicas, según el trabajo publicado en Nature Food, resulta clave analizar impactos en otros ámbitos de la sostenibilidad. Es el caso del consumo y desperdicio de alimentos en dichas reuniones. En este sentido, habría que ajustar las cantidades de alimentos ofertados, para lograr un descenso del desperdicio y, si además, los menús se basaran en alimentos de origen vegetal, no solo llevaría a un incremento notable en la sostenibilidad de la actividad investigadora reduciendo la huella medioambiental de las reuniones (incluyendo no solo las emisiones de GEI, sino también la de compuestos nitrogenados reactivos como nitratos, amoniaco y óxidos de nitrógeno, muy ligados a los sistemas agroalimentarios), sino que supondría una muestra de coherencia hacia la sociedad.

Las personas que hacemos ciencia en el ámbito de la sostenibilidad no podemos mirar hacia otro lado, y, ante las urgencias medioambientales a la que nos enfrentamos como sociedades, hemos de ser consecuentes con los resultados de nuestras investigaciones y “predicar con el ejemplo”.

SANZ-COBENA, A., ALESSANDRINI, R., BODIRSKY, B.L. et al. “Research meetings must be more sustainable”. Nat Food 1, 187–189 (2020).

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